En conversación con Bar, una médico de las FDI

Durante el año pasado, Israel ha sido confrontada con una ola de ataques terroristas, muchos provenientes de Judea y Samaria. Recientemente nos sentamos con la Capitán Bar, la comandante médica de la Brigada Regional Etzion, quien reflexiono sobre sus ocho años como médico en las FDI, sus historias, pensamientos y memorias.

¿Cómo ha sido tu rutina diaria en los últimos meses?

De hecho no tenemos una rutina. Cuando nos llaman a la escena de un ataque terrorista, vamos inmediatamente. Aún cuando es una situación de emergencia civil, no perdemos la oportunidad de ayudar.

¿Cómo te sientes sobre tu trabajo después de los eventos recientes?

Había semanas con un ataque diario. Cada ataque nos afecta. Nos rompe el corazón. No tenemos otra opción pero seguir luchando. Regresamos del incidente, lavamos la ambulancia, el equipo, todo… Nuestras mentes. Tenemos que tener la mente limpia, para así estar preparados y hacer nuestro trabajo.

Como médico, eres responsable de tratar a cualquier persona que lo necesite. Eso debe de ser difícil ya que tiene que también tratar a los atacantes.

La estructura de la vida en Judea y Samaria es irreal. Hay judíos, musulmanes, religiosos y no religiosos viviendo juntos. El sentimiento es muy cercano, como una familia. La situación es dura para todos, no voy a mentir, también es difícil para mi cuando me doy cuenta que estoy dando tratamiento médico y salvando la vida de un atacante, pero jure ayudar a todos, aliado o enemigo. Es nuestro trabajo y lo hacemos a medida de nuestras capacidades.

¿Alguna vez recuerdas las personas que has tratado?

No los puedes olvidar. Después de ser apuñalado en Gush Etzion, el Myr. Eliav Gelman murió por consecuencia de fuego errante. Fuí la última persona que lo vio con vida, fuí la última persona que lo toco, que habló con el. Lo vi morir frente a mi y me rompe el corazón, no era parte de su familia, no era su amiga.

Es imposible desconectarse de las víctimas. Muchas veces me encuentro pensando en ellos mucho tiempo después del ataque. Y no soy solo yo, estamos conectados a aquellos que tratamos. Mis médicos y yo visitamos a las personas que salvamos en los hospitales, en eventos menos afortunados, vamos a sus funerales. A menudo, es importante para los heridos saber que los salvamos.

¿Cuales son tus deseos para el futuro?

Ahora, la situación es tensa. Aún así, no dejaremos de arriesgar nuestras vidas para salvar otras. Eso es lo que nos da el verdadero sentimiento de orgullo y éxito.


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