Detrás de las escenas: Entrenando los a paramédicos de las FDI

En muchas ocasiones, la rápida intervención médica puede salvar vidas y en muchos casos, los paramédicos militares son los primeros en llegar a la escena y proveer tratamiento de emergencia. Esta es la historia de cómo los jóvenes israelíes se transforman en paramédicos certificados de las FDI.

Los paramédicos de las FDI tienen una enorme responsabilidad. Tienen que estar preparados para llevar a cabo operaciones en el terreno y estabilizar a los soldados heridos allí hasta ser evacuados a un hospital. Como parte de la fuerza de combate, tienen que estar fuertemente preparados tanto para el combate como la medicina. El cabo Labiv Voby, el segundo paramédico druso de las FDI y el cabo Tigisat Yatmano, la primera paramédica etiope de las FDI, son dos de los cuarenta paramédicos que recientemente completaron su formación de 15 meses.

El Cabo Voby nunca olvidará el evento que despertó su interés en convertirse en un paramédico. Antes de alistarse en el ejército israelí, el Cabo Voby fue testigo de un catastrófico accidente automovilístico. Corrió hacia el vehículo y trató de ayudar a los pasajeros, pero como carecía de experiencia médica, no había mucho que pudiera hacer. Cuando llegaron al hospital, uno de los pasajeros fue declarado muerto y los otros resultaron gravemente heridos.

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Capacitados para salvar vidas

Convertirse en un paramédico es un proceso largo. El entrenamiento comienza con un intenso curso premilitar de cuatro meses en el que los soldados aprenden cómo proporcionar tratamiento médico básico. “Fueron cuatro meses de diversos estudios”, dijo la Cabo Yatmano. “Cada semana iniciaba con un examen sobre lo que habíamos aprendido la semana anterior”.

Después de que los soldados completan su formación básica, comienzan a practicar en hospitales y en el Magen David Adom, la versión israelí de la Cruz Roja. Acompañados por paramédicos de alto nivel, los soldados aprenden a tratar pacientes. “Recuerdo una vez cuando recibí a una víctima de bala en estado crítico”, dijo el Cabo Voby. “Después de tratar al herido, el médico que estaba a cargo de la sala de urgencias me llevó aparte y me dijo: ‘Bien hecho. Vas a ser un paramédico increíble’”. “Es increíble ver la cantidad de influencia que tenemos y lo importante que es nuestro trabajo”.

“El guardián de mi hermano”: Paramédicos y sus pacientes

Para llegar a ser oficialmente paramédicos, los soldados deben aprender a tratar a los pacientes en las condiciones y situaciones más extremas. Los cadetes deben completar un ejercicio final en el que se practican la evacuación y el tratamiento de soldados heridos en una zona urbana bajo fuego pesado. “Durante el ejercicio, me he demostrado a mí mismo que puedo hacer lo necesario en el campo de batalla”, dijo el Cabo Voby. “Puedo ser un médico o un soldado de combate, liderar la fuerza o ser un refuerzo”.

Una vez completado su entrenamiento, los nuevos paramédicos se integran en batallones, brigadas, unidades de élite y unidades de cuidados intensivos. “Yo estaba con el equipo de paramédicos que llegaron a la escena del reciente atentado en Jerusalén”, nos contó la Cabo Yatmano. “Llegamos a la paciente e inmediatamente vimos que tenía lesiones graves y estaba inconsciente. Cuando llegamos al hospital de repente me di cuenta de que llevaba un uniforme de la Policía de Fronteras y comprendí que era un soldado. Entendí que los pacientes que iba a tratar iban a ser soldados, tal vez incluso mis amigos”.

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En la ceremonia de graduación, los nuevos paramédicos juraron honrar al Cuerpo Médico: “siempre seré el guardián de mi hermano”. Para estos 40 hombres y mujeres, estas palabras no son sólo un eslogan, sino una forma de vida.


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